mercredi, décembre 07, 2005

En el silencio

De repente un día te decides a poner en papel,
Aquello, a lo que nunca te atreviste.

Y te sientes mucho más aliviada,
Y comprendes, que has cumplido con tu deber.
Que has satisfecho una necesidad.

Después destruyes ese documento,
Partiéndolo a cachitos, pequeños.

Realmente, no tenía ningún interés literario.

Pero pesaba tanto.

Quizás ahora, puedas empezar a escribir...

A inventar historias.